La conciencia y el fenómeno OBE
La conciencia no está en el cuerpo. (El fenómeno OBE)
Se publica hoy, (25-08-2007), una noticia acerca de la provocación por parte dos equipos de científicos, (University College of London y el Instituto Federal de Tecnología Suizo de Lausana), de algo parecido a la singular experiencia de hallarse fuera del cuerpo, generándola en un grupo de voluntarios por medio de la tecnología que permite la creación de imágenes virtuales.
En el artículo se reportan informes sobre algunos efectos y consecuencias derivadas del citado experimento, con el cual se pretende aclarar qué es lo que realmente sucede en esos fenómenos denominados OBE, (Out of Body Experience), fenómenos que han llenado páginas y páginas de la literatura esotérica y más recientemente han supuesto una parcela de interés para la psicología transpersonal. En tal sentido, la doctora Susan Blackmore, de la Universidad de West England, indicó cómo precisamente tal experimento había conseguido llevar por fin los OBEs al laboratorio.
Por su parte, el doctor Henrick Ericcson hizo la siguiente deducción a modo de resumen de lo que tal trabajo clarifica: “Nos encontramos allí donde están nuestros ojos”
Sin embargo, desde el punto de vista que nos ocupa, lo más interesante y a destacar es el modo en que el artículo concluye, haciéndolo con la referencia a un comentario de la citada doctora: “los científicos, -indica ésta-, sospechan desde hace tiempo que la clave para estas percepciones extraordinarias, que a veces cambian la vida, es que se interrumpe la ilusión de que nuestro ser se encuentra detrás de nuestros ojos y se cambia por un nuevo punto de vista, ubicado arriba, o detrás. (El subrayado es nuestro)
He aquí, curiosamente, una apreciación hecha en el siglo XXI desde el campo de la ciencia, que no hace sino caminar en dirección a lo mantenido desde hace bastantes siglos por la filosofía advaita y otras afines.
Es decir, la corroboración de que no está la conciencia en el cuerpo sino éste en ella, la cual, sujeta a una ilusión, se supedita a las condiciones que el mismo le impone, al igual que un jugador se limita a las normas que el reglamento del juego dicta para la ficha que, cual si fuera él, se desliza sobre el tablero.
Si ilusoriamente cree que los ojos están en determinado lugar, en un cuerpo o en una situación precisas, limitará su percepción visual a los mismos, supeditando su poder a la constricción derivada.
Y si la ilusión le lleva a la creencia en un cambio de ubicación para cualquier instrumento perceptivo, la captación cambiará y se adecuará a las limitaciones impuestas.
La conciencia no va y viene con instrumento alguno, ni con el cuerpo o la mente. Ella está en todo lugar y en todo momento, es ubicua y omniabarcante, es única y universal, pero limita la visión, o el oído, o el gusto, o el tacto, a lo que unos sentidos concretos y individualizados le permiten, dentro de lo que podríamos calificar como una constricción ilusoria.
La misma por medio de la cual se construye el mundo manifiesto y por medio de la cual se éste acomoda a nuestras previsiones.
En definitiva, una mera apariencia que nos hace creer en eso que Ericcson apunta: en que“nos encontramos allí donde están nuestros ojos”.



Noviembre 21st, 2007 at 10:02 pm |