LA DIMENSIÓN DEL DEPORTE
Es impresionante la dimensión que ha alcanzado el deporte a través de los tiempos, traspasando su orden social natural, para convertirse en identidad de un pueblo, de una ciudad, de un país. Aún mas allá: en identidad de la humanidad. Cada día y con mas peso, la actividad deportiva y su difusión se afianza en la humanidad, donde ha conquistado y cultivado un espacio propio; y es que hablar de deporte hoy por hoy, es mas que referirse al movimiento y al ejercicio constante y denodado, o a la entrega fiel de un practicante en pro de una meta, una medalla o el reconocimiento público.
En los albores de este nuevo siglo, el termino deporte lleva acuñado en si mismo, palabras que en otro tiempo pudieron sonar altisonantes, al asociarse al mayor de las artes lúdicas: dinero, poder, negocio, empresa, fama, publicidad, televisión, otros. Todos estos términos que distan ampliamente de la “corona de hojas de oliva”, son sin duda alguna, la imagen que vende la tribuna mediática que gira entorno al macronegocio llamado deporte.
A través del deporte, nombres de naciones han llegado a oídos del mundo, dejando sus nombres escritos en la historia universal y recibiendo la admiración y el reconocimiento mundial como potencias en tales lides. Ejemplos palpables de ello son, Brasil y Alemania en Fútbol, Cuba en el Boxeo, Australia en la Natación, Estados Unidos en Baloncesto y el Béisbol, China en el Tenis de Mesa, y otros tantos.
Sin duda alguna que el gran impulso a este movimiento de filosofía tan cambiante como la sociedad misma, es promovido fundamentalmente por la caja mágica de la televisión, la cual le ha exaltado a niveles de fascinación. Este medio audiovisual excepcional ha creado héroes del deporte tan seductores hacia el ámbito deportivo, que ha podido dividir la historia en un momento determinado como un “antes y un después de”. Hablo de astros como: Michael Jordan, (Baloncesto) Mohamed Ali, (Boxeo) Airton Senna Da Silva, (Automovilismo) Edson Arante Do Nacimiento, “Pele” (Fútbol) Diego Armando Maradona, (Fútbol), Javier Sotomayor, Florence Griffin Joiner, Ben Jonson, Car Lewis, (Atletismo), y así, selecto grupo de grandes figuras que han hecho del deporte un icono de excelencia y de prestigio que esta restringido en su actuación para pocos, pero abierto a la admiración de millones.
El deporte se ha convertido además, en una bandera de victoria para países como Cuba, la cual, con las evidentes limitaciones de tipo económicos que sobrellevan, se han mantenido desde hace varios ciclos olímpicos en la palestra del “TOP TEN” mundial en la mayoría de los deportes a los que se ha abocado, siendo un rival obligado y de postín parta otros países en las finales olímpicas de deportes como: Béisbol, Boxeo, Judo, Atletismo, entre otros. Desde antes de la primera medalla olímpica cubana, que fue de plata, y la consiguió Enrique Figuerola en la carrera de 100 metros lisos durante los Juegos de Tokío en 1964, hasta los Juegos Olímpicos disputados en Atenas donde brillaron la jabalinista Osleidys Menéndez y la balista Yumisleidys Cumbá, ambas con medallas de oro y sendos record, este país ha mantenido una encumbrada carrera deportiva de una alta cosecha de lauros internacionales que le denotan como el país de mayor desarrollo deportivo a nivel mundial, en los últimos tiempos.
Es poco lo escrito para dar una imagen clara de la dimensión del deporte, no obstante, algo si queda claro: Es el deporte, el acto y la escena donde pueden librarse las mas cruentas batallas, por la victoria, por la patria, por el estatus, por la historia y sobre todo; por el capital.
Caracas, Venezuela.
Francisco R. Suárez P.


