LA BIBLIA: ETERNA PALABRA DE DIOS
“…Y publicarán mi gloria entre las naciones” (Isaías 66:19).
“Me dijo Jehová: ‘Bien has visto, porque yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra’” (Jeremías 1:12).
El 29 de enero del 2005, el Distrito Federal develó una de las obras más monumentales de nuestro tiempo: El Monumento a la Biblia. Colocado frente al “Templo de la Santísima Trinidad”, en la calle de Gante 5, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, esta escultura deja de manifiesto que México es un país pluricultural, y que la Biblia, como eterna Palabra del Dios viviente, ha dejado huellas insondables en la construcción de esta nación. Sus contenidos éticos y morales se han reflejado en normas y leyes, en la familia y en la convivencia cotidiana de la comunidad.
Y es que, dicho sea de paso, la obra realizada por la escultora Tosia Malamud, con respaldo de la Sociedad Bíblica de México, nos recuerda que la Biblia es el libro más antiguo del mundo al que muchos odian y otros tantos honran. La palabra “Biblia” se deriva de la expresión griega “biblos” que significa “libros”. Proviene de una ciudad llamada Biblos, donde se fabricaba el papiro para hacer el papel de los libros. Jesús se refiere a los textos sagrados, como la Escritura.
La obra develada en presencia de autoridades capitalinas, contiene un expresivo texto bíblico: “Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético y hacen caso de lo que está escrito, porque ya se acerca el tiempo” (Apocalipsis 1:3). Con esta inscripción, el Monumento a la Biblia invita a todos a indagar en las Sagradas Escrituras.
La Biblia es el libro por antonomasia, y el primer texto integrado en un solo cuerpo impreso y difundido masivamente desde que la imprenta fue parte de la formación cultural de la nación mexicana. Gracias a ella, generaciones enteras han sido influenciadas por su contenido de manera directa e indirecta en diversas áreas de la vida humana como la democracia, la ecología, los derechos humanos, la lucha por una vida digna y un trato justo de una sociedad como la nuestra: plurilingüista y plurirreligiosa. En suma, el libro de libros ha sido un promotor de la convivencia en sociedad, y un medio de transmisión de la cultura desde la época colonial hasta nuestros días.
Llena de inspiración y literatura, el Monumento a la Biblia fue elaborado con piedra granito ala de mosca importado de Italia; los escalones son de mármol Santo Tomás, mexicano. Tiene las siguientes medidas: 4×3.80 metros y 2.25 metros de altura. Para llegar al texto hay que subir tres escalones. El Monumento a la Biblia se describe en forma de los ancestrales rollos de las Escrituras que al desenrollarse se transforma en libro, en cuyas páginas está inscrito el texto bíblico mencionado arriba y que se repite en hebreo, arameo, griego, español y náhuatl.
Para algunos estudiosos, la Biblia es la colección de libros que más ha influido en la historia de la humanidad. Muchos la tienen en alta estima debido a su antigüedad. Algunas de sus secciones se escribieron hace 3,500 años y más. Debido a su consejo práctico y actual, su distribución supera los 3 mil millones de ejemplares y se ha traducido, en parte o en su totalidad, a casi 2 mil idiomas, lo que la convierte también en el mayor éxito de ventas mundial de todos los tiempos. La Biblia está escrita en hebreo, arameo y griego. La “Vulgata”, versión popular que se impuso definitivamente en el siglo VII, fue la Biblia que el alemán Juan Gutemberg imprimió por primera vez en 1452. Es mejor conocida como la “Biblia latina de 42 líneas”.
La Biblia es el libro sagrado del judaísmo y del cristianismo. Es una compilación de lo que en un principio eran documentos separados llamados “libros”, escritos durante un dilatado periodo de tiempo y después reunidos para formar la Biblia judía o Tanaj, el Antiguo Testamento, y luego el Nuevo Testamento. El Antiguo y Nuevo Testamento forman la Biblia. Un libro de la Biblia es un grupo establecido de Escrituras. Por ejemplo, el libro de Salmos tiene 150 canciones de alabanza, mientras que el libro de Judas es una carta de media página.
Los judíos consideran al Tanaj la revelación única, sin “segunda parte”. El canon judío se divide en tres conjuntos: la Ley (Torá), los Profetas (Nebiím) y los Escritos (Ketubim). La Torá (el Pentateuco para los cristianos) la componen los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El Nebiím o los Profetas lo integran: Josué, Jueces, 1ª y 2ª de Samuel, 1ª y 2ª de Reyes, Isaías, Jeremías y Ezequiel. El libro de los 12 profetas lo constituyen: Óseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Por último, en Ketubim o los Escritos se consideran los libros de Salmos, Job, Proverbios, Rut, Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones, Ester, Daniel, Esdras y Nehemías, 1ª y 2ª de Crónicas.
El Nuevo Testamento incluye los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; los Hechos de los Apóstoles, las epístolas de Pablo de Tarso –Romanos, 1ª y 2ª de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ª y 2ª de Tesalonicenses, 1ª y 2ª de Timoteo, Tito y Filemón; las epístolas generales de Hebreos, Santiago, 1ª y 2ª de Pedro; 1ª, 2ª y 3ª de Juan, y Judas, así como el Apocalipsis o Libro de Revelación. 39 libros del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. En total, 66 libros “divinamente inspirados”. En sí, la Biblia es toda una “pequeña” biblioteca encuadernada en un solo libro.
La Biblia tal y como la conocemos hoy, fue ensamblada por primera vez en el Concilio de Hipona en el año 393 d.C., confirmada en el Concilio de Cartago en el año 397 d.C., y nuevamente confirmada por Decreto en la cuarta sesión del Concilio de Trento el 8 de abril de 1546.
En el correr histórico, diversos grupos eclesiales han integrado varios cánones bíblicos. Así encontramos que la Biblia “Católica” tiene 73 libros, la “Ortodoxa Oriental” 77 ó 78, mientras que la “Protestante” solamente 66. ¿Cómo es posible tanta disparidad? Esto se debe a que desde un principio, los que comenzaron haciendo el canon bíblico, incluyeron libros “no inspirados” o apócrifos –conocidos también como deuterocanónicos- que solamente sustentaban el pensamiento y la tradición del hombre, no la Santa Palabra de Dios, invalidando de este modo el mandamiento de Dios –la pureza de Su Palabra- por su tradición (Mateo 15:6).
Algunos de estos libros apócrifos son: Tobías, Judith, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico de Ben Sirac, Baruc, parte de Daniel; 1ª, 2ª, 3ª y 4ª de Macabeos, Salmos de Salomón, Carta de Jeremías, parte de Ester, los Evangelios de San Pedro, de Santiago, de San Felipe, de San Bartolomé, de San José el Carpintero, los Hechos de San Andrés, de San Pablo, de San Juan, el Apocalipsis de San Pablo, etc., que no son aceptados como parte de la Biblia por la mayoría de las confesiones denominacionales, pero sí por la Católica Romana y Ortodoxa. Con la Reforma Protestante, Martín Lutero realiza un examen del canon bíblico suprimiendo todos aquellos libros que no se encontraban mencionados en las Escrituras hebreas o Tanaj, regresando así la Palabra nuevamente a su pureza original.
Un libro bien documentado
La Biblia, es el libro antiguo mejor documentado que posee la humanidad. Por ejemplo, de las obras de Platón y Aristóteles se conservan unas docenas de manuscritos, de la Biblia unos 6,000 en los idiomas originales, hebreo y griego, y unos 40,000 en idiomas antiguos, como el copto, latín, armenio… y se ha traducido a 1,600 idiomas, con “billones” de ejemplares. En cuanto al “Nuevo Testamento”, todo fue escrito en griego, en dialecto “koiné”. Se conservan 4,500 manuscritos, desde el año 125 d.C.: 67 papiros; 2,578 pergaminos; 1,603 leccionarios, y otros. Los códices o grupos más importantes se conservan en el Vaticano, Londres, París, Cambridge y Washington.
Desde el punto de vista humano, la Biblia fue escrita por 36 personas, a lo menos, en el curso de unos 1,600 años. Lo importante es tener presente que estos hombres escribieron bajo el control directo del Espíritu Santo, quien los iba guiando a medida que escribían para que dijeran exactamente lo que Él quería. Esto es lo que significa la palabra “inspiración”.
Consideremos esto. Una “palabra” es “un pensamiento expresado”. Primero, tiene que ser un pensamiento, y luego llega a ser una palabra; porque uno no habla sus palabras sin pensar. Cuando hablamos en lenguas no tenemos pensamiento; es Dios apoderándose de los pensamientos; es el pensamiento de Dios usando nuestros labios. Nosotros no pensamos o sabemos lo que estamos diciendo cuando estamos hablando en lenguas, si el hablar es inspirado. Cuando uno interpreta, uno no sabe lo que está diciendo; uno solamente lo dice, esto es todo. ¿Ven? Ese es Dios. Y al profetizar, uno no está usando sus pensamientos; es Dios, porque uno dice cosas que normalmente uno no pensaría en decir.
Por consiguiente, la Biblia es la Palabra de Dios. Debemos tener fe en Su Palabra. Y si usted hace de Su Palabra su Absoluto, usted puede amarrar su alma a toda promesa Divina de la Biblia. No importa cuán duro den las olas alrededor de usted, usted sigue amarrado de Su Absoluto. Por eso no es suficiente decir o creer que la Biblia contiene la Palabra de Dios. Esto podría dar a entender que algunas partes son inspiradas por Dios y otras no. La Biblia en su totalidad es inspirada por Dios. “Toda la Escritura es inspirada por Dios…”. La Palabra de Dios es el descanso y el fundamento de su fe. Ella lo sostiene.
Otro punto importante que no debe olvidarse nunca, es que la Biblia es el único libro escrito por inspiración divina. En el último capítulo del Santo Libro, Dios advierte con severidad que no se añada o se quite de la Biblia, porque caerán sobre el culpable las plagas que están escritas en este libro, o su parte será quitada del mismo, de la Santa Ciudad y de las cosas que están escritas en la Biblia (Apocalipsis 22:18-19).
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17). Y la Biblia, ha sido en última instancia, un libro de corrección que han olvidado las naciones y están olvidando las iglesias engañadas por el mundo. Amén. ¡Usted ya no es inocente! Ahora conoce la verdad.



Septiembre 18th, 2008 at 5:16 pm |
hola dios los bendiga