“LA LEGISLACIÓN MEXICANA. EN EL CREPÚSCULO DE SU CRISIS.”
En pleno dos mil ocho nos enfrentamos a una época de transiciones, una temporada de cambios trascendentales, tanto a nivel mundial como en cuestiones internas, todo hace hincapié al mundo de la globalización, a ese universo tan cibernetizado generador de puertas y canales de comunicación entre todos los habitantes del globo terráqueo, un mundo que ha modificado radicalmente nuestro modo de vivir abarcando todas las esferas llámense sociales, culturales, psicológicas, sexuales, turísticas, religiosas incluyendo un espacio (que abarcare en el presente) denominado Derecho.
En diversos medios de comunicación se escucha la palabra “derecho”, rápidamente se figuran una serie de significaciones como puede ser “algo que esta bien, que es firme, sin curvas” o se puede imaginar “una ley, una norma” e incluso “un estado que se encarga de proporcionar justicia” es preciso dar una definición: “Conjunto de normas bilaterales, externas, generalmente heterónomas y coercibles, que tienen por objeto regular la conducta humana en su interferencia intersubjetiva”.[1]
Entendiendo por norma algo que nos señala o exige una conducta, un hacer o no hacer, se dice bilateral porque es capaz de dictar derechos y obligaciones, heterónomas debido a que requieren de un proceso que sólo es competente para el poder legislativo y coercibles puesto que éstas normas deben cumplirse y en caso de contravenir los preceptos legales la autoridad debe exigir ese cumplimiento, por consecuencia son externas porque sino serían normas morales, es decir, si pienso robar pero no lo llevo a cabo el único juez que sancionaría esa reflexión es mi conciencia pero si el actuar es realizado y ocasiona un perjuicio real y material por consecuencia mi acto debe ser reprimido y castigado por el orden de igual particularidad o sea de existencia exterior, real y material denominado Estado.
En el mismo orden de ideas, destacamos que el Derecho juega un papel muy importante en las relaciones humanas, es un sujeto imprescindible para lograr el orden social porque en todo caso, sin su existencia todos haríamos lo que deseáramos dejando muy aparte nuestra moral, una de las ramas de ésta doctrina es el Derecho Penal quien de igual manera cuenta con un conjunto de normas sólo que éstas tienen la capacidad de aplicar sanciones, para mayor comprensión destacamos la presente definición: “el Derecho Penal es la rama del Derecho público interno relativa a los delitos, a las penas y a las medidas de seguridad, que tiene por objeto la creación y la conservación del orden social”.[2]
Es de observarse, el Derecho tiene una tarea fundamental, conservar el orden social; en su ámbito Penal se encargará de pedirle a los ciudadanos de un Estado que conserven ese orden destacando una sanción para aquel que infrinja la norma, a esa discordancia se le considera ‘delito’, nuestra legislación cuenta con un código en materia penal tanto a nivel federal como su homólogo en cada una de las entidades federativas haciendo énfasis en lo que debe señalarse como tal incumplimiento de acuerdo al Código Penal Federal en su articulo séptimo: “Todo acto u omisión que sancionan las leyes penales”, cabe recordar que los juicios normativos se encuentran definidos en carácter positivo, es decir que la ley se encuentra descrita de manera que le dice al gobernado lo que no debe hacer, es decir: “Todo lo que no le está prohibido le es permitido”, por ejemplo, el artículo 302 destaca lo siguiente: “Comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro” dando a entender al ciudadano que ésta conducta no le es permitida, la puede realizar pero debe atenerse a las consecuencias que el mismo enunciado señala destacando una pena privativa de su libertad.
Lo anterior suena muy obvio, al establecer lo que no debe hacerse pero ¿que ocurriría si las leyes penales manifiestan todo aquello que se nos permite? por consecuencia tendríamos un exceso legal y más aún coexistiríamos en una crisis.
Todo lo arriba mencionado suele parecer verdad cuando en el fondo nos encontramos ante una autentica falacia ya que cabe resolver la siguiente cuestión: ¿El sistema mexicano no se encuentra en crisis? Lamentablemente la respuesta es afirmativa no sólo nuestro sistema legislativo se encuentra en aprieto también sus instituciones, es fácil percibir esa problemática, constantemente escuchamos cuántas injusticias se cometen, los altos índices de delincuencia que rodean el país, la impunidad y corrupción que salen hasta por debajo de las piedras, una desigualdad exorbitante gracias a la mala planeación aunado al rezago cultural, social y jurídico-político en el que nos encontramos y no es para menos pues la constitución que nos rige actualmente fue promulgada en 1917, se sigue hablando de una reforma del Estado y no vislumbramos para cuando, continuamente nos percatamos de los conflictos existentes entre nuestros representantes populares (diputados y senadores) haciendo ver que el Congreso de la Unión es un cuadrilátero para demostrar qué fuerza política es la dominante, la actual legislatura se dedica a crear leyes unas absurdas y otras estupidas, el ejemplo más claro fue permitir el cateo sin orden judicial (gracias a Dios no fue promulgada) mientras que nos bombardean por diversos medios haciéndonos ver el supuesto gran trabajo que realizan nuestros legisladores; el cuento no termina ahí ya que si recordamos también existían propuestas por incrementar las penas llegando al grado de multiplicar las sanciones hasta 40 años más, con el prodigioso objetivo de crear conciencia en los individuos y formarles un terror imprudencial con el simple hecho de imaginarse toda una vida en la cárcel lo cual conllevaría al delincuente a retener su postura y reflexionar sobre su conducta delictiva.
Y vaya que sí es de reflexionarse una vida tan atemorizante ya que es una mera ilusión gracias a que el sistema judicial se mueve con dinero además de estar muy ocupado en otras cuestiones como atrapar al ladrón del primo de un amigo del Diputado que aprehender al secuestrador multihomicida del pueblo; lo que no alcanzan a percibir nuestros creadores de leyes es que el aumento de penas en el tipo penal no solucionará los enormes conflictos delictivos mucho menos es alentador crear infinidad de leyes siempre que éstas no son llevadas a cabo agregando a la dificultad una serie de lagunas y violaciones a los supuestos legales.
Sólo nos queda encomendarnos a un ente que realmente se encargue de reformar el Estado Mexicano, suplicarle a las fuerzas sobrenaturales la exacta aplicación de los presupuestos legales contagiado por una verdadera justicia por si falta algo hay que rogar con demasiada fe para hacerle ver a nuestros representantes populares que el Derecho sobre todo el Penal existe para llevarse a cabo, mantener el orden social y entre más leyes aprobadas no implica un verdadero trabajo por parte de éstos últimos sino que al contrario reducen nuestra libertad partiendo desde el supuesto de que “los gobernantes sólo pueden hacer aquello que la ley no les prohíba, las autoridades pueden hacer aquello que la ley les permita” en conclusión a más juicios normativos aprobados mayores facultades para la autoridad, luego entonces más restricciones para el administrado.
Parece ser que nadie nos puede ayudar a salir de la problemática todo indica que hay que rezar porque el Apocalipsis (no necesariamente el fin del mundo) está cerca y haber si con su llegada nuestros representantes sensibilizan sobre el articulo 39 de nuestra constitución.
Articulo 39: “LA SOBERANIA NACIONAL RESIDE ESENCIAL Y ORIGINARIAMENTE EN EL PUEBLO. TODO PODER PÚBLICO DIMANA DEL PUEBLO Y SE INSTITUYE PARA BENEFICIO DE ÉSTE.
EL PUEBLO TIENE EN TODO TIEMPO EL INALIENABLE DERECHO DE ALTERAR O MODIFICAR LA FORMA DE SU GOBIERNO”


